Lo que siento es simple: me produce un gran malestar la gente competitiva. Lamentablemente, estoy rodeada de personas así, ¿por qué? Me di cuenta que uno cambia en relación a sus amigos y a los amigos de sus amigos, aunque no debería ser así... Ojo, yo no hablo de la competición cotidiana, la justa y necesaria, hablo de la competición repetitiva hasta en lo más mínimo del día. Esa manía de querer tener o hacer, siempre, más que el otro.
Espero que se den cuenta, que cambien. La pasábamos bien...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario